Cuando nos hacemos esa pregunta las respuestas varían pero no se alejan de alguna de las siguientes:
- Los intereses
- La cuota anual
- El manejo de cuenta
Pero en realidad, la trampa que nos ponen los bancos al darnos una tarjeta de crédito es mucho más sutil y mucho menos tangible. La verdadera respuesta a esta pregunta no se encuentra en tus estados financieros ni siquiera en el contrato que firmaste.
Supongamos que vas a una famosa tienda departamental y de pronto caminando por el pasillo de las televisiones ves la pantalla LCD más plana del mundo que además de tener un gran descuento te regala un reproductor Blu-Ray. Decides que te lo mereces y sacas la tarjeta de crédito para comprarla. Lo que pasa después depende de ti, pero de acuerdo a las estadísticas no la vas a pagar a tiempo y los intereses moratorios no sólo van a acabar con tu descuento sino que se van a volver una fiera indomable.
Lo que pasó en este escenario ficticio fue que quitaste los pies de la tierra y por un momento olvidaste que lo que ibas a pagar por esta TV equivale a 2 meses de tu trabajo. También fuiste víctima de la disociación con el dinero, si hubieras tenido esa cantidad en efectivo después de haberla ahorrado por mucho tiempo sin duda la compra te hubiera “sabido” diferente si es que la hubieras hecho después de tanto esfuerzo.
Lo que ocurre es que las tarjetas de crédito han hecho muy fácil hacerte un préstamo por 2 meses de tu sueldo con sólo deslizar un plástico. El plástico en sí no tiene el mismo peso y la misma importancia para tu cerebro que un fajo de billetes marcados con tu esfuerzo y trabajo, sin embargo a final de cuentas el costo es el mismo… si tienes suerte y no te envuelves en los intereses.
¿Qué está pasando con mis tarjetas de crédito?
La respuesta es clara a estas alturas, el plástico de las tarjetas es una forma que tienen los bancos de haceros gastar más. En la medida en que tu pierdes la noción de cuanto de tu trabajo o cuanto de tus ahorros estás gastando verdaderamente los bancos ganan. Por eso la siguiente vez que vayas a comprar algo con tu tarjeta piensa en cuanto tiempo te toma ganar ese dinero y si tu esfuerzo vale la pena, también imagina que estás utilizando efectivo ¿Cómo te sentirías deshaciéndote de tanto dinero?
Esto es todo por hoy, me despido y les deseo un gran 2010 y unas excelentes finanzas.
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Gracias a guardias de seguridad







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