El corazón del marketing

by John Henry Parker on January 2, 2010

Seguramente te has preguntado que es lo que hace a un buen anuncio, es decir de que depende el éxito de un comercial. En la televisión resulta obvia la respuesta, por lo menos a primera vista. Un anuncio exitoso es aquel que puede enseñar lo que vende y convencer al cliente potencial de que es la mejor opción. Tu primera respuesta a esta pregunta probablemente fue algo similar, la idea de que un buen comercial es aquel que nos convence de que el producto vale la pena.

Analicemos el fenómeno de los anuncios de televisión. Muchos comerciales hacen uso de datos y hechos que ya sea que estén comprobados o no, llevan a la mente del televidente a la conclusión lógica de que el producto vale la pena. Otros comerciales muestran gente que es “feliz” haciendo uso del producto lo cual desafía un poco nuestra idea original, después de todo alguien feliz no es un argumento racional para decidir darle nuestro dinero a una compañía. Ahora pensemos en aquellos anuncios de Visa o Buchanan’s, son aquellos que nos hablan de algún tema como la libertad o la caballerosidad seguido de una frase o idea que relaciona a la compañía con este pequeño discurso que aunque motivador no tiene mucho que ver. Empezamos a ver un patrón de cierta irracionalidad, ¿No crees?

Por último analicemos la clase de comerciales que disparó esta idea en mi cabeza. Los anuncios de perfumes o lociones. ¿Alguna vez te has fijado en que consiste el anuncio para una fragancia? Por lo general estos son centrados en una persona que intenta transmitirnos una cierta actitud o estilo por medio de imágenes que no tienen ninguna relación con el olor que nos quieren vender. Esto es consecuencia de que no hay manera de estimular nuestros sentido del olfato por medio de imágenes y sonido. Tampoco hay manera de describir un olor, esto es ridículo. ¿Sin embargo estos perfumes venden gracias a estos anuncios? Si fuera de otra manera no los pasarían.

Entonces se vuelve muy claro que los anuncios en general, y sobre todo los de televisión tienen algo en común. Tratan de llamar la atención y “conquistar” a la parte irracional de nuestro cerebro. Si logran estimular las emociones entonces el resto no importa, ya tienen al cliente justo donde lo querían. Entonces es necesario que nos pongamos a pensar en como es que estamos anunciando lo que vendemos o lo que hacemos, pero más que nada como nos estamos anunciando como personas ante aquellos clientes potenciales.

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Gracias a guardias de seguridad

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